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Terra
La Coctelera

Adios al obrero de la belleza

El escritor Miguel Serrano reclamó airadamente contra "el pago de Chile" que sólo reconoció el valor de Teillier después de su muerte.

El sonido melancólico de una trutruca y el monótono retumbar de un tambor rompió el silencio del cementerio de La Ligua. Sólo el ruido de la tierra cayendo sobre madera alteraba el lamento de los instrumentos. Así, en medio del silencio más respetuoso recibió su último adiós uno de los más grandes poetas contemporáneos, "Si no el más grande que quedaba vivo", reflexionó el escritor Miguel Serrano.
Jorge Teillier, hijo ilustre de La Ligua, se despidió de las letras nacionales dejando un inmenso legado de poemas, además de un libro inconcluso para el Fondo de Cultura Económica, "Antología poética de grandes escritores". Su discípulo Francisco Vejar está preparando una compilación de poemas inéditos que publicará la Editorial Universitaria.
Ayer a mediodía se efectuó una misa por su memoria en la iglesia de La Ligua, a la que asistieron, además de su esposa Catalina Wenke y sus hijos Cristina y Sebastián, escritores y poetas, entre los que se contaban Ramón Díaz Eterovic y Enrique Lafourcade.
Los adioses
A la entrada del cementerio se detuvo el cortejo fúnebre y desde una tarima se rindieron honores a los restos del poeta. La comuna de Lautaro por medio de una carta adhirió al dolor de la familia y expresó la pena que sentían por la pérdida de uno de sus hijos.
Juan Ibacache, a nombre de la comunidad de La Ligua, anunció que a partir de ahora se establecerá una escuela de teatro y un premio a nombre de Teillier.
Esteban Navarro, representando a la Sociedad de Escritores de Chile, leyó "El poeta de este mundo", sin querer hacer ningún discurso porque, según indicó, "el más adecuado para hablar a nombre de los poetas es Jorge... al menos en este día".
Como último adiós, el cantautor Eduardo Peralta tomó su guitarra e invitó a todos a acompañarlo con el verso de un poema de Jorge Teillier hecho estribillo: "Un desconocido silva en el bosque".
Voces tímidas al principio, pero con más fuerza a medida que avanzaba la canción se sumaron en un homenaje que alejó por instantes la tristeza del ambiente. Cristian Warken entonaba con fuerza el simple estribillo y hasta Catalina, la esposa del poeta, se sumó al coro de voces.
El pago de Chile
"Jorge Tellier fue un gran poeta, quizás de los más grandes que quedaban vivos, si es que no es el más grande. Y al cual nunca se le dio el Premio Nacional. Hoy día habrá muchos homenajes, pero esos homenajes son todos porque ya está muerto, porque un muerto no le puede hacer sombra a los vivos. ?Qué se puede hacer? Chile es así, este es el pago de Chile", reclamó el escritor Miguel Serrano.
En una alocución que arrancó lo aplausos de los concurrentes Serrano habló de su admiración por el trabajo de Teillier.
-?Viene a despedirse de un amigo?
Curiosamente nos habíamos visto sólo tres veces, pero la verdad es que a los verdaderos poetas no es necesario verlos... basta con leerlos.
Cuando la primera palada de tierra cayó sobre el féretro, una lluvia de claveles rojos provenientes desde todas partes volaron sobre las cabezas de los asistentes para acompañar al poeta en su último descanso (25-04-96).
Claudia Sánchez R.

Mi Buenos Aires Querido

(delegación argentina visitando la feria del tejido en La Ligua)Desde un avión monte Aconcagua te vi…tal como impresionó al Gato Alquinta, el cruce de la cordillera de Los Andes no deja indiferente a nadie. Estremecedora. Telúrica. Echada en un sueño ancestral como un gran animal prehistórico, la cadena montañosa que separa a Chile de Argentina parece interminable; a tiro de cañón de los flashes de las cámaras que intentan inmortalizar el paisaje de los desnudos macizos andinos.
Inmediatamente al cruzar la manga de desembarque, Buenos Aires se aparece ante nuestros ojos. Impresionante. Son kilómetros de autopista que van atravesando la gran capital entre bosques de edificios. Nuestro guía, comienza a hacer gala del manejo de estadísticas y conocimientos con toda la característica verborrea bonaerense que les ha dado fama en todo el orbe.
La gran capital es un monstruo que parece devorar a sus diminutos habitantes. Edificios que se pierden en medio de la espesa humedad. Orgullos reverenciales no sólo para los inmortales, también para la avenida más ancha del mundo o el gomero de la Recoleta cuyo diámetro es difícil de calcular, todo entre amplios parques, plazas y jardines con innumerables edificios de arquitectónicas líneas francesas, algunos de los cuales lucen las características gárgolas que protegían las ciudades medievales.
Noche de viernes en la gran capital. El aire se corta con tijeras. El pulso político y económico de Argentina lo medimos consultando la opinión del taxista. Entre el chofer porteño y Samuel que así se llama nuestro guía, despedazan a Menem y a toda la clase política argentina. Nuestro destino es la tanguería La Casa de Troilo. Ahí está “Pichuco”,caricaturizado con su mágico bandoneón y las angelicales alas que grafican el carácter de quien es considerado uno de los bandoneonistas históricos de la República Argentina.
Junto al nutrido comercio de pizzas, bistró, cueros y chocolaterías se erigen sinagogas , mezquitas y gigantescos estadios como “La Bombonera” y el “Monumental” que han conocido la pasión, la gloria y el fracaso de los “Millonarios” , “Los Bosteros” o “Los Gauchos de Boedo”. Así es Buenos Aires. Cosmopolita. Único. Europeo. Igual que Charly y Diego, adorado y pecador. Con miles de tanos en busca de la tierra prometida, donde el maná del granero del mundo y las vacas a las puertas de la capital, atrajo a napolitanos, genoveses y sicilianos a ocupar los conventillos a orillas del Río de la Plata, convertido hoy en una cloaca, cuyo hedor golpea las narices de los turistas que buscan posar junto a la oscura calle Caminito, otrora paseo alegre y bullicioso, donde las minas, cafiolos y atorrantes se encontraban en los innumerables salones de bailes del sector.

El Cementerio de Chacarita tiene entre sus eternos habitantes a todos los mitos argentinos que deambulan entre los vivos. Los mismos que podemos encontrar noche a noche en los mágicos rincones del gran Buenos Aires como La Casa de Troilo; El Tortoni o en San Juan y Boedo enclavado en el barrio sur de la gran capital, donde el “troesma” Manzi decía que “él no era hombre de letras sino hacía letras para los hombres”. La ciudad de los muertos como es Chacarita, tiene ese que se yo… donde Gardel, “Pichuco” Troilo, Pugliese, Sandrini o Pedernera salen a recibir a sus amigos. Con su eterna sonrisa y el infaltable cigarrillo entre sus dedos el “Morocho del Abasto” continúa después de aquel lejano 24 de junio en Medellín, recibiendo a diario, flores frescas y cientos de placas con agradecimientos y saludos que apretujadamente intentan mantenerse en el tiempo, dando muestras del aprecio y admiración de quienes desde Toulouse, Chile o el lejano oriente llegan hasta el camposanto a reverenciar lo que para algunos es el último refugio de los argentinos: vivir la nostalgia de tiempos que no volverán, donde el fútbol y el tango impreso en el ADN cultural de los bonaerenses parece mitigar las penas de un Buenos Aires que se resiste a apagar el neón del Colón o del mítico Luna Park, “el estadio techado más grande de Latinoamérica”, como orgullosamente señala nuestro guía, que ha trajinado como un ratoncillo cada rincón de Buenos Aires.
En Corrientes o en Florida, el boulevard más antiguo de esta parte del planeta, aún es posible sentir los aromas de los perfumes franceses o vitrinas con finos trajes llegados de Londres o del mismísimo Milán; eso si, ahora en medio de mendigos y niños que por unas desvalorizadas monedas intentan arrancar de pequeños acordeones, retazos melódicos de algún viejo gotán.
El galopante proceso de globalización, acelerado por el espectacular avance de las comunicaciones, ha puesto el conocimiento y la información en la palma de la mano de los habitantes del mundo, uniformando el paisaje urbano y derribando muros y fronteras económicas con carreteras concesionadas, el glamour de monumentales shopping, como “El Mercado del Abasto” y los íconos de la globalización como son la televisión satelital e internet, imponiendo modas, gusto y tendencias.
La desenfrenada pasión que el patrimonio instalado en el colectivo social ha mantenido durante decenas de años, “a pesar de la crisis”, como ellos no se cansan de repetir, son las únicas respuestas, a este designio del destino, convertido en una verdadera contradicción histórica, de vivir la pobreza en uno de los países más ricos del planeta. Donde insignes personajes, venerados en sus tumbas, no sólo le otorgan el sello identitario sino que, se transforman en héroes populares, que le dan la inmunidad a toda contaminación cultural; sin embargo esa misma historia parece ser una sombra de la cual su gente pretende escabullirse, viviendo la permanente desconfianza hacia sus gobernantes y la añoranza que provoca entre los más desposeídos la figura del general Perón, desconociendo o queriendo ignorar las condiciones de recuperación económicas que experimentó el mundo en la postguerra y que provocaron el desmedido crecimiento económico argentino.

Gato Vive

01/05/06 · 0 comentarios · Autor: macondo ·

Tres veranos

Enero de 1960
Domingo de verano; transparente, luminoso. Aletear de palomas. El amanecer casi nos sorprende preparando bolsones y canastos.
Había que andar rápido y ganar alguno de los codiciados asientos de madera de la decena de vagones tirados por la máquina infernal que lanzaba bocanadas de humo negro y espeso.
A través de las ventanillas contemplamos las carpas y carromatos de los gitanos que llegaban junto con la primavera tirando pailas de cobre, gallinas y chivos .
¡ No asomen la cabeza por la ventana ! advertían los mayores , sin cansarse de recordar que un conscripto perdió la cabeza en el puente de Pullally ; la cual entró por otra ventanilla cayendo en los brazos de una embarazada.
Subidas , bajadas y curvas. Molles, boldos, espinos, y peumos van pasando frente a nuestra vista como un desfile. La locomotora avanza frenéticamente , haciendo sentir su presencia con estridencia al paso de villorrios y poblados.
El aire salino comienza a colarse en los vagones confundiéndose con el aroma de albahacas, humas, y pollos fiambres.
Al fondo del horizonte una delgada línea azul nos anuncia que Papudo está cerca.
Entre los árboles del bosque, frente a la playa grande se instalan: parrillas, fondos y fogones; mientras las mujeres inician el interminable rito de picar tomate y cebollas.
A la distancia, la playa chica. Cientos de pequeñas carpas multicolores esperan a cuerpos dorados y rubias cabelleras que dejen las señoriales casas de estilo francés.
El regreso es lento. La piel enrojecida . Sin embargo la plaza espera engalanada con sus mejores atuendos en las dulzonas noches de rock and roll . Las parejas se contornean al ritmo de Elvis o Little Richard . Chaquetas de cuero y ajustados jeans . La juventud comienza a buscar su identidad y protagonismo . James Dean es el modelo . ¿ Donde vamos a llegar ? _ Exclaman los adultos.

Verano de 1972
El cabello al viento; una bolsa artesanal terciada y el lobo estepario de Herman Hesse bajo el brazo. Destino: Los Lilenes. Ahí, frente al inmenso y brillante océano a esperar la puesta de sol.
Javiera camina despreocupada, en medio de las micros Ovalle Negrete y Matadero Palma, estacionadas frente a los balnearios populares. La noche anterior había discutido largo y tendido sobre el realismo mágico de García Márquez . Los escaños de la plaza, eran los testigos de los debates de filosofía rusa, alemana, y del boom latinoamericano; compartiendo algun cigarrillo obtenido en la JAP o en una paciente cola; con Hendrix y los Who en la musica de fondo, que hablaban de una nueva leyenda que comenzaba a tejerse en las colinas de Woodstoock.
Javiera quiere volar alto. Emula a Juan Salvador Gaviota; buscando los paraísos perdidos de la perfección. Ama la libertad y sus collares de mostacillas. Esta hija de la guerra fría, parece depreciar lo material y lo que huela a tradición. En medio de un jacarandá o en las palmeras de la plaza, busca respuestas. Observa con la mirada profunda; reflexiona, cuestiona. Vuelve la vista a la India; al Cuzco o a Woodstoock.
Javiera camina por las doradas arenas, mientras el mar moja sus pies desnudos y piensa en Harry el lobo estepario y si ella tendría dentro de sí; dos almas, dos naturalezas en fin ...Por esos días el Mercurio titula: "Escándalo en Piedras Rojas", mientras una multitud de obreros desfila por Ortiz de Rozas...

Verano de 1999
La larga fila de vehículos, avanza lentamente por calle Irarrazabal, esperando encontrar algun lugar donde estacionar. Francisco conduce el auto coreano que le regaló su padre .Al igual que sus amigos, aún siente la resaca del tequila , en el duro carrete sabatino.---¡ Fue una noche heavy¡ comentó, mientras aumenta el volumen del tecno que los mantiene despiertos. Habían surgido como nuevos guapos al enfrentar a los rappers, en el edificio remodelación.
Los condominios y edificios en altura, rodean el mar queriendo encadenarlo, como a un prisionero. Guardias privados controlan el acceso."Prohibida la entrada"
En La Ligua, la malla rachel parece derretirse al tratar de contener los implacables rayos solares, que sin piedad, caen sobre "La capital del tejido" . A los costados más de cien stands cubren casi completamente la superficie del principal espacio público de la ciudad. Chalecos de todas las tallas, colores y texturas cuelgan confundidos entre manzanas confitadas, churros, licores y la pesca milagrosa.

La gente deambula de un lugar a otro, viendo y reviendo lo que vieron ayer y lo que verán los veinte días que durará el evento del verano, si es que no surge el pedido de comerciantes por alargar, si las ventas estuvieron buenas...o malas.

El centro social de antaño se cierra en medio de la oscuridad. Francisco y sus amigos buscarán la complicidad de las sombras para desatar sus apagadas almas.Guardias con linternas recorren cada uno de los locales y desde lo alto, como un fetiche, observa vigilante el record Guinnees. Guinnesde Guinnes.

Crónicas de la memoria

Los que en algún momento pensaron fundar La Ligua en Rayado, no habrían imaginado que después de 252 años, ese sector sería la prolongación de una ciudad que apretadamente entre cerros; siguiendo la línea del río, el que en sus tiempos de gloria y en más de un invierno; reclamó sus terrenos perdidos por la voracidad del hombre, arrastrando a su paso: viviendas, enseres y animales; anegando incluso la calle Ortiz de Rozas, como cuentan nuestros abuelos. Hoy venido a menos; depósito de basuras y aguas servidas.
La identidad de los pueblos, es la personalidad de los mismos y se manifiesta a través de sus múltiples actividades ya sean estas productivas, sociales o culturales, marcando la historia y la tradición de los grupos humanos.
¡Cómo ha cambiado La Ligua! Esa parece ser la expresión más escuchada por quienes regresan luego de prolongadas ausencias o por los mismos liguanos que no nos convencemos ni aceptamos los vertiginosos cambios, que nos quitan, un poco cada día de nuestra historia.
Modernas edificaciones; un bullente comercio; nuevas poblaciones que han extendido los límites urbanos a territorios que los antiguos habitantes de este valle ni siquiera soñaron.
Los recuerdos se centran en ese pequeño pueblo, que limitaba al sur con calle Papudo; al norte con 26 de Noviembre; al Poniente con Manuel Montt y 3 de Junio por el oriente.
Casas de adobes de amplios patios y corredores. Quintas con naranjos, paltos y nogales dieron paso al cristal, al cemento y al metal y no por caprichos o excesos del crecimiento económico, la madre natura nos ubicó estrategicamente para forjar el carácter de los liguanos; siempre listos a la emergencia y dispuestos a levantar la cabeza luego de cada terremoto. Sin embargo, La Ligua ha sido siempre una ciudad con clara identidad cultural, con raíces profundas en el amor a la tierra y el incesante pedalear de los telares y una rica tradición deportiva y social.
¿ Cómo olvidar la eterna rivalidad entre Libertad y Flecha? La grandiosidad de las fiestas primaverales, donde todo el pueblo participaba activamente en las competencias, veladas y farándulas.
¿ Cómo olvidar, las inolvidables noches de verano, donde la plaza de armas, recibía a las calcetineras y veraneantes, los que al ritmo de Elvis, Paul Anka o Little Richard, daban rienda suelta al frenesí del rock and roll, al primer beso o a la primera piteada de Monarch o Particular?
¿ Cómo olvidar los malones y fiestas organizadas en casa particulares. Las bromas estudiantiles de los alumnos del Liceo Parroquial Diego Portales, que dirigía el "Padre Flores" o los arranques de rebeldía de las alumnas del Colegio Santa María, quienes se arriesgaban al duro sermón de las religiosas de la Siervas del Espíritu Santo?
Grandes maestros forjaron generaciones, en doble jornada, en las tradicionales Escuelas de Mujeres nº 2 y Superior nº 1 de Hombres, que prolongaban los recreos en la calle Papudo, a raíz de las peleas inconclusas al interior del establecimiento, lugar donde los contrincantes zanjaban sus diferencias, con nutridas y entusiastas barras; pero la calle Papudo, no era solo un improvisado ring o cuadrilátero, al caer la noche daba paso a los encuentros clandestinos de los amantes o pololos que desafiaban la férrea autoridad de los padres de la época.
Ortiz de Rozas con Polanco, "la esquina de la puñalada", donde todo se sabía. Como un rito cada noche, conocidos personajes se dabán cita para dar a a conocer las primicias de la chimuchina pueblerina. La esquina de Portales con Polanco, Ferretería de don Martín Galaz, territorio elegido por los incondicionales del Unión Serrano, que discutian y analizaban cada jugada del último partido.
Dentro de las actividades tradicionales, la semana liguana ha acompañado la vida cultural de La Ligua y la provincia. El mejor basquetball nacional se daba cita en la Escuela Superior nº 1 de hombres. Grandes nombres, grandes deportistas: Juán Linowsky, Juán Tobar, Roberto Silva, Fornoni, El Pera Contreras o el Kiko Valenzuela, como parte del poderoso quinteto del Arabe de Valparaíso. En el plano local, destacamos el baloncesto escolar. Muchos títulos nacionales, obtenidos con Horacio Espinoza, Ulises Valdivia y Juán Robles a la cabeza, derrotando a grandes ciudades con una poderosa infraestructura ya en esa época. Gracias a la A.D.E.P delegaciones de todo el país, concurrían una vez al año a una ciudad sede de Chile, para participar durante 15 días, en campeonatos con una gran convocatoria de público. Tamaña empresa hoy en día, sería un sueño imposible de llevar a cabo.
Semana liguana con cancha de tierra en el Estadio Enrique Doll. Equipos profesionales completos defienden a los locales, como si fuera el último partido de sus vidas. Tarde de gloria para Galindo al derrotar al "Negro Araya", la entrega del "Toscano Vásquez" , Hugo Lepe o el "Toño Vargas". Habitues de las liguanas. Eran otros tiempos. El "Mosco Venegas" luego de una larga trayectoria deportiva como jugador y técnico optó por quedarse definitivamente en La Ligua.
Los cambios del mundo, aunque tardíamente, también llegaron a La Ligua. Las radioemisoras capitalinas daban cuenta que cuatro muchachos ingleses, estaban provocando un quiebre. Una revolución no solo en lo musical, sino que en la vida entera.
Las primeras imágenes de tv, nos llegan a través del canal 4 de Valparaíso que eran exhibidas en televisores Westighouse de 23´en el Restaurant Saint Francoise, donde do Ramón Gutierrez con una serie de injertos en las antenas exteriores, lograba captar lo que parecían ser figuras humanas que hacían las delicias de los telespectadores, algunos de los cuales se conformaban con seguir las alternativas a través de los ventanales.
El hombre llega a la luna y los restaurantes locales se hacen estrechos para seguir la caminata lunar, increible, asombosa de Neil Amrstrong. Los jóvenes se deslumbran con la música de los Beatles. Los movimientos juveniles de Norteamérica de finales de los sesentas, nos llegan a través de los altoparlantes de la plaza, donde se escucha a Bob Dylan, Joan Baez o Jimmy Hendrix. Surge el poder joven. Las melenas al viento y los collares. La minifalda se impone en la plaza, provocando la admiración de los varones que dan vueltas y vueltas, en largas conversaciones, donde la intercomunicación social provoca el encuentro de los estudiantes del Liceo de La Ligua con los del INBA, el INF o del Liceo de San Felipe. Los temas de conversación, van desde la realidad nacional, pasando por el último libro de García Márquez , Powell y Berger, Marcuse o Jean Paul Sartre.
Los terremotos han sido hitos en la historia de La Ligua, con toda la carga de dramatismo que una catástrofe puede provocar. Las muestras de solidaridad, surgen de inmediato: caravanas de camiones provenientes de todo el pais, llegan hasta La Ligua con casas de emergencias, alimentos, vestuarios y artefactos para los damnificados.
Marzo de 1965: 12,45 hrs. La tierra se estremece, como una gran explosión nuclear, una nube de polvo cubre gran parte de la ciudad. La noticia recorre los teletipos del mundo. La Ligua está en el suelo. La mayoría de las viviendas de adobes sucumben a la fuerza del sismo. Se conoce la tragedia del cobre. El gobierno se moviliza.
Julio de 1971: Noche de Hichtcock. Una neblina arrastrada deja caer su manto sobre la ciudad. La población sigue los informativos de televisión Nacional que hablan de la nacionalización del cobre, canal 4 muestra las destrezas e ingenio de Renzo Pechenino. Un ruido ensordecedor, corte de energía eléctrica y más de 300 réplicas durante la noche, mantienen a los liguanos en vigilia; en improvisadas carpas; entre frazadas y fogatas. Noche larga. Llega el alba y el cuadro es desolador: viviendas destruidas y agrietadas, cortes de agua potable y llamdas de emergencias son la tónica del momento.
El templo parroquial, pese a mostrar una estructura sana y aparentemente intacta, por decisión de los técnicos de la época es derribado, utilizando maquinaria pesada, ya que este se resiste a caer.
Los cambios y vaivenes políticos, golpean fuerte a nuestra ciudad. Comienzan los tiempos de las dudas, las sospechas y desconfianzas.
Las autoridades de la époc a. Deciden en una oficina, borrar la memoria de los liguanos y para eso que mejor que destruir un símbolo, lugar de encuentros y desencuentros. De amores y de amistades. La plaza de armas, cual muro de Berlín se cierra con alambres púas, provocando escozor y una indignante y silenciosa rabia. Tan característica, tan nuestra. La segunda casa. La pasada obligada del Liceo; a conversar o a pololear. De pronto la destrucción y con ella la impotencia. Y nadie dijo nada...
Hoy, La Ligua y sus miles de habitantes, muchos de los cuales son liguenses, como se autodenominan, tiene un futuro promisorio para sus hijos, done nadie sobre. Donde nadie sea discriminado, por sus ideas o apariencias. Donde ojalá no veamos rayados en las paredes "odio La Ligua".
Necesitamos a los mejores en la conducción de su administración: los creativos y sensibles en lo social. Que busquen el bien común y no el aprovechamiento personal. Que entiendan que el poder no es para someter a sus semejantes. "El fin por loable que sea no debe justificar los medios". Quien no entienda, ni respete las leyes del equilibrio se expone al juicio de la historia y del destino, el cual puede llegar a ser muy cruel.
A través de esta página rendimos homenaje a nuestros ilustres personajes que contribuyeron a engrandecer a La Ligua: Enrique Doll Rojas, Armando Garay Fernández, Lucho Fuentes, Rogelio Godoy, Misael Becker, Marcos Äguila, Humberto Matamala. A nuestros personajes populares que con su chispa candor y alegría, forjaron la identidad y riqueza cultural de La Ligua: Juanito Meneque, eterno buscador de la mina de oro del Pulmahue. Quien con su característico delantal blanco vendía quesos a $50, que había comprado a $100. Meléndez, un alcohólico que recorría la ciudad y tenía gestos agresivos; Vizcaino decidió quedarse solo, ya que su familia decidió abandonar la ciudad; Capacho, hombre con aspecto de hipopótamo, de ojos enrojecido, quien respondía con insultos, a los niños que se burlaban de él. Famoso fue también POTACO, quien se creía camión. Telésforo vivía en el sector del Cerro Municipal y se decía que su plato favorito estaba constituido por felinos.

I Love America

La Ligua macondiana

Macondo despierta los viernes a través de Crystal

“Mucho tiempo después frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía había de recordar el día en que su padre lo llevo a conocer el hielo; Macondo era por entonces...”
La globalización parece estar robando día a día la magia e inocencia de los pequeños pueblos y comunidades en los distintos continentes del planeta. La llegada del tren al mediodía, las colecciones de revistas, la chimuchina pueblerina en algún escaño o las interminables discusiones en la esquina del fútbol; los juegos mecánicos con la novedad del año o las multicolores carpas de los gitanos, que llegaban arrastrando pailas, chivos y gallinas; parecen ser solo imágenes de un moribundo pasado que se resiste al paso del tiempo y a la uniformidad del orbe. Hoy la pichanga ha sido reemplazada por el chat de internet. Los paseos son al Mall. La comida debe ser chatarra en el McDonald o el Burger inn y los bailes en las Discos al ritmo del tecno. El planeta es uno solo señala Jurgen Habermas.
El modelo económico campea por el mundo. Todo se paga; todo tiene precio. Las cosas, los principios y los valores parecen ser desechables y todos los proyectos inmediatistas. El tiempo detenido parece ser solo una ilusión o una metáfora desalmada. Mueren los poetas como los almacenes de barrio y los rieles oxidados de las antiguas estaciones, parecen condenadas a no tener una segunda oportunidad: ver pasar los cansados trenes de antaño.
La cultura es el alma de los pueblos; el espíritu que da vida a las comunidades, a sus personajes e instituciones: clubes de barrio y cantores populares; interminables tertulias de abuelos y compadres; tangos con sabor a clery en los pick up; retretas de septiembre con palomas; celebración de santos con olor a lluvia. La identidad es nuestro sello de origen, la marca indeleble que nos dan los ancestros, el mar, la cordillera, los cuenteros que recorren las ferias y los pueblos de los valles con animitas y adivinos. Esa es nuestra cultura, ahí esta nuestra identidad. ¿Nos resignaremos a perderla?
Cada viernes, nuestros cantores, poetas y conversadores se reúnen en La Voz de Macondo; programa alternativo; contra la corriente, que gira a contrapelo de un sistema que no parece reconocerse así mismo. La música de Huaykarahue, el centenario de Neruda, los tangos de Victor Fazio con la noche de Gardel y Teillier; las tonadas de Los Camperos o Miguel Núñez Palomino; el canto nuevo de Ricardo Ferreira; las historias de mineros con Raúl Sánchez; la música andina de Los Chamanes y toda la información cultural de la escena provincial se han vivido y disfrutado en este macondiano pueblerino que parece despertar cada viernes de su sueño invernal.
La cultura comienza a despertar de su letargo e hibernación para ser la expresión viva de un pueblo que quiere mirarse en el espejo del tiempo. Un pueblo que vuelve la espalda a su historia, esta condenado a tropezar inevitablemente con la misma piedra. Un pueblo sin memoria se despersonaliza. “Los pueblos felices y las mujeres honradas no tienen memoria” decía Teillier. La identidad es el sello característico de los pueblos; es la marca indeleble que le otorgan la personalidad; el espíritu que se expresa a través de la cultura. La globalización nos ha planteado un desafió gigantesco. ¿Cómo preservar nuestros rasgos identitarios y no morir en el intento? La Ligua posee rasgos ancestrales basadas en la herencia incasica de lanas y telares, cuya fama ha logrado traspasar fronteras y los oscuros túneles del tiempo. Las microempresas textiles y la fina pastelería liguana, han logrado sortear no sin dificultades y a pesar de la modernidad y los vaivenes del modelo económico cíclicas crisis; que han obligado a su gente a vivir en un estado de alerta permanente. Los telares mientras tanto dormitan. Se resisten a morir.